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La salud mental es un tema de gran magnitud en todo el mundo y tiene un impacto significativo en el ámbito laboral. Según estimaciones, más de mil millones de personas en el mundo sufren algún tipo de trastorno mental, lo que equivale a más de una de cada ocho personas. Esto significa que aproximadamente el 15% de los adultos en edad laboral, excluyendo a los desempleados, enfrentan desafíos relacionados con la salud mental en el lugar de trabajo.

Los entornos de trabajo seguros y saludables no solo son un derecho fundamental, sino que también tienen el potencial de minimizar la tensión y los conflictos en el ámbito laboral, mejorar la retención de personal y aumentar la productividad. Por otro lado, la falta de estructuras efectivas y apoyo en el trabajo, especialmente para aquellos que luchan con problemas de salud mental, puede socavar la capacidad de las personas para ser efectivas, disminuir su asistencia laboral e incluso dificultar su acceso al empleo.

En la actualidad, algunas empresas están tomando conciencia de esta situación y están implementando medidas para cuidar la salud mental de sus empleados. Pero, ¿Qué pueden hacer las empresas para abordar este desafío de manera efectiva?

  • Cuidar el espacio de trabajo: Un entorno de trabajo agradable y cómodo puede contribuir en gran medida al bienestar mental de los empleados. Espacios luminosos, ergonómicos y acogedores pueden hacer que los trabajadores se sientan más valorados y apoyados.
  • Apostar por la comunicación interpersonal: Fomentar una buena comunicación entre todos los miembros de la compañía es esencial. La apertura, la empatía y la escucha activa pueden ayudar a identificar problemas de salud mental y brindar el apoyo necesario.
  • Fomentar el bienestar mental: Realizar talleres y actividades como el mindfulness puede ser beneficioso para reducir el estrés y mejorar la salud mental en el trabajo.
  • Facilitar la ayuda psicológica: Ofrecer servicios de asesoramiento y apoyo psicológico a los empleados puede marcar una gran diferencia en su capacidad para gestionar problemas de salud mental.
  • Dar visibilidad a los problemas de salud mental: Eliminar el estigma asociado a los trastornos mentales es esencial. Promover una cultura de apertura y apoyo puede alentar a los empleados a buscar ayuda cuando la necesiten.
  • Capacitar a los administradores y trabajadores: La capacitación en salud mental puede ayudar a los administradores y a los empleados a reconocer y responder a las dificultades emocionales, desarrollar habilidades de comunicación y comprender cómo los factores estresantes en el trabajo pueden afectar la salud mental y cómo manejarlos.

Las personas que viven con problemas de salud mental tienen derecho a participar en el trabajo de manera plena y equitativa. Es hora de centrarse en el efecto perjudicial que el trabajo puede tener en nuestra salud mental. El bienestar individual es motivo suficiente para actuar, pero también debemos tener en cuenta que una mala salud mental puede tener un impacto debilitante en el rendimiento y la productividad de una persona.

Estas nuevas directrices pueden ayudar a prevenir situaciones y culturas laborales negativas y ofrecer una protección y un apoyo a la salud mental muy necesarios para los trabajadores. Al promover la salud mental en el trabajo, las empresas pueden no solo mejorar la calidad de vida de sus empleados, sino también aumentar la eficiencia y el éxito en el lugar de trabajo.